Juan Patricio Morlete Ruiz, Virgen de Guadalupe, siglo XVIII
Normalmente hablar de nobleza es
hablar de reyes, reinas, duques, marqueses o emperadores. La palabra nobleza
tiene dos connotaciones: Por una parte nos refiere a quienes por nacimiento
o por merced del soberano o por haberlos comprado, poseen títulos o privilegios
que los demás no tienen.
Por otra parte, el término noble
se aplica a la persona que es generosa, de buen corazón, que perdona
fácilmente.
En relación a la Virgen María, en
todas sus advocaciones, podemos decir que ella cumple con todos estos requisitos, es noble de corazón y nace noble, porque es elegida y bendecida por Dios Padre.
Por eso el Ángel le dice:
“Bendita tú entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre,
Jesús”.
“La Virgen es Reina de los
ángeles, de los patriarcas, de los profetas, de los apóstoles, de los mártires,
de las vírgenes, de los confesores, de todos los santos, concebida sin pecado
original, asunta al cielo, del Rosario y de la paz.”
Es Reina de los cielos y tierra,
por tal razón se le corona, porque la corona es un símbolo, que da a quien la
porta el reconocimiento a su capacidad, dignidad,
iluminación y fuerza. La forma circular representa la soberanía absoluta. El
oro de que está hecha y los rayos terminados en punta, representan la luz que
emana del sol, el más alto grado de evolución espiritual.
Aída del Rocío Escalera
Aída del Rocío Escalera

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